Si hay un partido que es difícil, es el clásico.
No solo se juegan 3 puntos, sino el orgullo, la paternidad, la gloria, el prestigio.
El clásico es el único partido que vale ganar con un gol en el último minuto y con la mano. Es el único partido en el que no se exige buen juego, sino una victoria, y si es con baile, mejor.
Ayer Independiente y Racing, además de jugarse todo eso, se jugaban la cabeza de su técnico y la remontada de una pésima campaña.
Cada uno llegaba muy jugado y todos temíamos un empate por miedo a ganar, como viene ocurriendo en los últimos clásicos. Los once jugadores tenían en su cabeza: la mala campaña, la semana tensa, a su técnico que dependía de ellos, las apretadas de la barra (por el lado de Independiente), el promedio del descenso (por el lado de Racing).
Era obvio que con todo eso metido en la cabeza, los jugadores no estuviesen 100% concentrados en el partido… Pero Independiente tuvo algo con lo que logró conseguir esa victoria tan importante: aparecieron los referentes.
En este encuentro tan importante aparecieron los que jugaban por el orgullo de la camiseta y la iban a defender a muerte ante el clásico rival. Sin duda alguna estoy hablando de Lucas Pusineri y Daniel Montenegro. El primero, no tenido demasiado en cuenta, el segundo criticado y juzgado por las malas actuaciones. Ante la falta de refuerzos o jugadores de renombre, eran ellos quienes debían sacar al equipo adelante y humillar al rival. “San Lucas” y “Rolfi” llevaron a Independiente, junto a las buenas actuaciones de los juveniles Mancuello y Vittor y la de los defensores Tuzzio y Moreira, a una victoria segura.
Más allá de que el equipo no jugó del todo bien (y que necesita de algunos cambios de formación) y de que Racing nunca pudo superar a Independiente, si estos referentes continúan en este camino, los cambios en el equipo vendrán, y las victorias, los puntos y las recompensas llegarán.
Este envión anímico es la oportunidad que tiene Independiente para mejorar como equipo, devolverle la confianza a Santoro, tranquilizar a los hinchas y de una vez, hacer una buena campaña que los clasifique a una copa.
Si, los clásicos son partidos distintos. Pueden hacer que un equipo “renazca” y ojala que este sea el caso.
Aunque, como ya he mencionado, el equipo no jugó bien, vale la pena felicitar a estos jugadores que lograron transformar esa gran presión que significaba este partido y transformarlo en ganas de ganar. Ayer Independiente salió desde el minuto cero a conseguir una victoria.
Una vez más…. demostramos quién es papá… quién manda en el barrio… demostramos que Independiente en las circunstancias más catastróficas es mejor que Racing.
Si hay un partido difícil, es el clásico. Y por suerte, Independiente sabe lo que es ganarlo.
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domingo, 22 de febrero de 2009
domingo, 15 de febrero de 2009
NO TIENEN VERGÜENZA
Muchas veces uno “juega” a ser el técnico de su equipo. En una charla con amigos, en una conversación con el padre, en una discusión entre colegas… hasta en un propio cuaderno, en la misma cancha, en su propia casa frente al televisor. En algún momento de la semana, somos técnicos.
Obviamente que uno no puede vivir el día a día, los entrenamientos, los vestuarios, las discusiones, las internas, etc. Por lo que nuestro técnico interior habla y saca sus conclusiones sobre lo visto en la cancha. Cada uno puede tener el suyo y ninguno estaría mal.
Cada hincha tiene su mirada y su forma de analizar y resolver su juego, y todas podrían sacar a Independiente adelante.
Más allá de que todos tengamos ideas distintas en cuanto a la táctica, creo que todos los “técnicos caseros” pensamos lo mismo: todos los jugadores deben conocer lo que es vestir la camiseta de Independiente.
La duda de todos los que jugamos a ser técnicos es: ¿sabrán y podrán los jugadores que llegan, los de inferiores, los que son parte del plantel, llevar la camiseta de Independiente?
Da la impresión que los jugadores se quedaran con la última parte de la historia del club, y que la camiseta les pesara menos. Y esa es la decepción de cada uno de nosotros. Los que tendrían que volver a ponerle la gloria a la camiseta, no solo no lo hacen sino que pareciera que le sacan la que ya tiene. Y contra San Martín de Tucumán demostraron exactamente eso. LLEVABAN EN EL PECHO EL NOMBRE DE UNA GLORIA, DE UN IDOLO, DE JUGADORES QUE MARCARON UNA HISTORIA EN EL CLUB… Y NI ESO LOS PUDO MOTIVAR.
Daba vergüenza ver a ciertos jugadores con ciertos Nombres… y ver como esos Nombres quedaban manchados por la pésima calidad del jugador.
Daba vergüenza ver como el equipo no tiraba para adelante, ni siquiera para defender esos grandes nombres que llevaban (de los cuales uno de ellos los está dirigiendo).
Estos jugadores demostraron que no conocen ni sienten la historia (antes de comenzar el partido, dolió mucho escuchar al periodista del campo de juego decir que un jugador del banco le había preguntado quién era Sastre...) No mostraron interés ni orgullo en el jugador que simbólicamente estaban representando. Durante todo el partido, solo me decía una sola frase: NO TIENEN VERGÜENZA.
Por eso, aunque no conozcamos el día a día o las internas, creo que la única medida de todos los que nos hacemos pasar por técnicos sería sentar a toda la plantilla y ponerle un video con todos los logros y glorias del club, para que entiendan y se sientan orgullosos de poder vestir la camiseta de Independiente. Para mostrarles que y quienes eran los grandes nombres que ellos llevaron en el pecho. Y el que no tenga los suficientes huevos para poder defender los colores y la historia que esta camiseta tiene impregnada… que se prepare… o que se vaya a otro club; porque creo que no todos tienen claro que no es tan fácil jugar en Independiente. Hay que saber llevar una camiseta con tanto peso encima.
Con esto no quiero decir que el verdadero técnico no quiera demostrar a su plantel lo que es Independiente. Creo que si alguien sabe lo que es la “gloria roja” es Miguel Ángel Santoro, y más allá de los resultados sigo teniendo plena confianza en él, y siempre será considerado un máximo ídolo por todos nosotros.
Pero creo que está dentro de la misma cultura del fútbol que todos los hinchas jueguen a ser los técnicos de sus equipos, y por qué no, de los demás inclusive.
También está el momento cuando queremos escalar, y nos hacemos los presidentes del club… pero eso ya es tema para otro texto.
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Obviamente que uno no puede vivir el día a día, los entrenamientos, los vestuarios, las discusiones, las internas, etc. Por lo que nuestro técnico interior habla y saca sus conclusiones sobre lo visto en la cancha. Cada uno puede tener el suyo y ninguno estaría mal.
Cada hincha tiene su mirada y su forma de analizar y resolver su juego, y todas podrían sacar a Independiente adelante.
Más allá de que todos tengamos ideas distintas en cuanto a la táctica, creo que todos los “técnicos caseros” pensamos lo mismo: todos los jugadores deben conocer lo que es vestir la camiseta de Independiente.
La duda de todos los que jugamos a ser técnicos es: ¿sabrán y podrán los jugadores que llegan, los de inferiores, los que son parte del plantel, llevar la camiseta de Independiente?
Da la impresión que los jugadores se quedaran con la última parte de la historia del club, y que la camiseta les pesara menos. Y esa es la decepción de cada uno de nosotros. Los que tendrían que volver a ponerle la gloria a la camiseta, no solo no lo hacen sino que pareciera que le sacan la que ya tiene. Y contra San Martín de Tucumán demostraron exactamente eso. LLEVABAN EN EL PECHO EL NOMBRE DE UNA GLORIA, DE UN IDOLO, DE JUGADORES QUE MARCARON UNA HISTORIA EN EL CLUB… Y NI ESO LOS PUDO MOTIVAR.
Daba vergüenza ver a ciertos jugadores con ciertos Nombres… y ver como esos Nombres quedaban manchados por la pésima calidad del jugador.
Daba vergüenza ver como el equipo no tiraba para adelante, ni siquiera para defender esos grandes nombres que llevaban (de los cuales uno de ellos los está dirigiendo).
Estos jugadores demostraron que no conocen ni sienten la historia (antes de comenzar el partido, dolió mucho escuchar al periodista del campo de juego decir que un jugador del banco le había preguntado quién era Sastre...) No mostraron interés ni orgullo en el jugador que simbólicamente estaban representando. Durante todo el partido, solo me decía una sola frase: NO TIENEN VERGÜENZA.
Por eso, aunque no conozcamos el día a día o las internas, creo que la única medida de todos los que nos hacemos pasar por técnicos sería sentar a toda la plantilla y ponerle un video con todos los logros y glorias del club, para que entiendan y se sientan orgullosos de poder vestir la camiseta de Independiente. Para mostrarles que y quienes eran los grandes nombres que ellos llevaron en el pecho. Y el que no tenga los suficientes huevos para poder defender los colores y la historia que esta camiseta tiene impregnada… que se prepare… o que se vaya a otro club; porque creo que no todos tienen claro que no es tan fácil jugar en Independiente. Hay que saber llevar una camiseta con tanto peso encima.
Con esto no quiero decir que el verdadero técnico no quiera demostrar a su plantel lo que es Independiente. Creo que si alguien sabe lo que es la “gloria roja” es Miguel Ángel Santoro, y más allá de los resultados sigo teniendo plena confianza en él, y siempre será considerado un máximo ídolo por todos nosotros.
Pero creo que está dentro de la misma cultura del fútbol que todos los hinchas jueguen a ser los técnicos de sus equipos, y por qué no, de los demás inclusive.
También está el momento cuando queremos escalar, y nos hacemos los presidentes del club… pero eso ya es tema para otro texto.
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domingo, 8 de febrero de 2009
OTRA VEZ EMPEZO LA VIDA
Otra vez nos toca empezar. Otra vez nos toca sentir. Otra vez nos toca soñar.
Empezó un nuevo campeonato y con él empezó el entusiasmo y la esperanza del hincha, aunque también la incertidumbre, los miedos.
Esa sensación de nervios mezclada con euforia al ver al equipo salir por la primera victoria. Una renovada ilusión que grita cada vez más fuerte para que se la escuche. Un nudo en la garganta que se hace fuerte con el puntapié inicial y se afloja con el primer gol. Un viejo sentimiento de bienestar cuando la cancha se llena. Un canto único y unido que hace olvidar viejas frustraciones. La energía positiva que cada hincha pone desde su corazón para que llegue al equipo y éste ponga lo mejor de si.
Otra vez nos toca volver domingo tras domingo, fecha tras fecha.
Empezaron las conjeturas, las estadísticas, las ilusiones y las desilusiones. Los goles, los pases, las paredes, los penales, los caños, los tacos, las chilenas, las patadas, las lesiones, las peleas, las amarillas, las rojas, las protestas, las puteadas, los aplausos, las ovaciones…………
Otra vez nos toca vivir una pasión, un sentimiento inexplicable.
Empezaron los seis meses que esperamos desde diciembre. En los que queremos demostrar que somos la mejor hinchada, y el mejor equipo. En los que ese amor que sentimos por el club nos desborda y nos hace sobrevivir esos seis meses, seamos los primeros o los últimos. En los que lloramos por los buenos y malos momentos. En los que miles de personas sentimos lo mismo, el mismo sentimiento, la misma pasión.
Otra vez empezó el torneo. Otra vez empezó el fútbol. Otra vez empezó la vida.
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Empezó un nuevo campeonato y con él empezó el entusiasmo y la esperanza del hincha, aunque también la incertidumbre, los miedos.
Esa sensación de nervios mezclada con euforia al ver al equipo salir por la primera victoria. Una renovada ilusión que grita cada vez más fuerte para que se la escuche. Un nudo en la garganta que se hace fuerte con el puntapié inicial y se afloja con el primer gol. Un viejo sentimiento de bienestar cuando la cancha se llena. Un canto único y unido que hace olvidar viejas frustraciones. La energía positiva que cada hincha pone desde su corazón para que llegue al equipo y éste ponga lo mejor de si.
Otra vez nos toca volver domingo tras domingo, fecha tras fecha.
Empezaron las conjeturas, las estadísticas, las ilusiones y las desilusiones. Los goles, los pases, las paredes, los penales, los caños, los tacos, las chilenas, las patadas, las lesiones, las peleas, las amarillas, las rojas, las protestas, las puteadas, los aplausos, las ovaciones…………
Otra vez nos toca vivir una pasión, un sentimiento inexplicable.
Empezaron los seis meses que esperamos desde diciembre. En los que queremos demostrar que somos la mejor hinchada, y el mejor equipo. En los que ese amor que sentimos por el club nos desborda y nos hace sobrevivir esos seis meses, seamos los primeros o los últimos. En los que lloramos por los buenos y malos momentos. En los que miles de personas sentimos lo mismo, el mismo sentimiento, la misma pasión.
Otra vez empezó el torneo. Otra vez empezó el fútbol. Otra vez empezó la vida.
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