“Independiente, con un jugador menos desde los diez minutos, logró empatarle el partido a Argentinos en el Diego Maradona en el último minuto de juego”. Dicho así parece toda una hazaña… no nos engañemos.
“Independiente, jugando mal, logró arrebatarle un punto a Argentinos, que después del gol, se cuidó tanto que terminó dándole una chance al equipo de Avellaneda, que gracias a una equivocación del arquero del bicho, no la desaprovechó”. Ahí estamos más cerca de la realidad.
¿Qué se puede rescatar de este partido? Es el primer punto que conseguimos de visitante. Un mínimo, minúsculo, pequeño paso se dio.
Pero Independiente sigue demostrando algo: está acostumbrado a ser del montón. En los últimos tiempos se ha convertido en un equipo que tiene en sus planes el “perder”; que el empate le cae simpático; que cuando gana, le da miedo y se cuida; que tiende a terminar defendiendo, en vez de buscando más; que espera en vez de salir a ganar… en fin… en los últimos tiempos Independiente no juega como equipo grande.
Puede haber un millón de factores por lo que esto ocurrió. Y en este momento NO IMPORTAN. No se deben buscar razones, sino soluciones:
Tenemos un técnico ganador
Tenemos inferiores sólidas
Tenemos algunos líderes en el grupo
Tenemos algunos jugadores con experiencia
Tenemos historia y chapa de campeones
HACE FALTA MUCHO, refuerzos (indiscutidamente), mano dura, conciencia, etc.
QUE NO SE DESPERDICIE MÁS.
Mientras Independiente no se desacostumbre a este tipo de juego que se ha creado, y no entienda que lo único que sirve es ganar (como dice la canción de La Bersuit: “y si no hay copa, que haya cope para la gente”), las soluciones no llegarán, y tendremos que seguir viendo más de esto.
Mientras Independiente no entienda que ES un grande, y que los grandes pelean siempre, no vamos a pelear nada.
Alguna vez lo he dicho: “Es solo una cuestión de actitud”… y el Rojo debe cambiarla 360º.
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