domingo, 12 de abril de 2009

SE GANÓ, PERO TODAVÍA NO SE DEMOSTRÓ

Se terminó sufriendo, pero se ganó.
Se terminó metido en nuestro arco, pero se ganó.
Se terminó jugando mal, pero se ganó.
Se terminó dudando de muchos jugadores, pero se ganó.
Se terminó… y se ganó.

Independiente logró su cuarta victoria consecutiva como local y hasta ahora no perdió en esa condición.
Y aunque el triunfo logró alejar un poco la triste y patética imagen dejada en Lanús, también deja muchas dudas.

Hasta ahora, el único partido mal jugado de local había sido en la primera fecha, ante Velez. Pero luego vinieron los PARTIDAZOS en el Ducó: Racing, Boca y Newells. Y ahora se volvió al mal partido (por lo menos en el segundo tiempo).
Aunque todos entendemos que el cambio de técnico seguro afectó la manera de trabajar del plantel (y en la cancha quedó demostradísimo que el técnico tiene banca de la hinchada), un poco nos preocupa que la imagen que se daba de local se haya desmoronado un poco. Y ahora que volvemos a jugar en el Ducó, esperamos que se vuelva a demostrar que de locales, no nos para nadie.

Pero más allá de esto creo que nuestra preocupación va a ir desapareciendo cuando ganemos de visitante. Ahí esta la clave, la llave, el envión anímico que este equipo necesita. Y quizás sea el punto para que los hinchas volvamos a soñar con un campeonato (y si no será éste, será el que viene… como dijo Gallego).
Cuando logremos conseguir lo que tanto nos cuesta, superar lo que tanto nos frustra, vencer lo que tanto nos duele; ahí podremos exigir, de alguna manera, el ser invencibles de locales.

Todavía quedan diez fechas para demostrar…

Mientras tanto… se sufrió, se festejó y se ganó.

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